Polémica en el branding institucional.
Estos días atrás he seguido de cerca un par de polémicas entorno a dos encargos de branding institucional. Las entidades públicas están cometiendo errores de bulto que hacen que la ciudadanía y los colectivos especializados desconfíen de las mismas, generando un debate social que perjudica notablemente la imagen de las instituciones que gobiernan por y para todos. Esta publicación es una crítica a los gobiernos que sólo velan por sus intereses partidistas y lo hacen a costa del dinero de los contribuyentes, justificando que es por el interés común. Eso hay que verlo y analizarlo a conciencia para ver si es verdad. Veamos los siguientes casos y que cada uno saque sus propias conclusiones.
Logroño presenta la nueva marca-ciudad de la capital.
A principios de mes Logroño presentaba su marca de ciudad y lo hacía con cierta polémica. La imagen venía a sustituir a la imagen “Visita Logroño” de 2021 de Hermoso de Mendoza (PSOE), anterior edil de la ciudad, por “Hola, Soy Logroño”, imagen creada en 2017 bajo el mandato de Cuca Gamarra (PP) y “renovada” bajo el actual mandato de Conrado Escobar (PP).

La polémica ha residido esencialmente en los gastos asociados a la “renovación” y presentación de la marca, que ascienden a 58.000€, a los que hay que añadir los 7200€ que el ayuntamiento pagó en 2016 por el diseño de la nueva imagen que en esencia sigue siendo la misma y que puedes ver justo debajo de estas líneas.

Logotipo turístico de la ciudad de Jaén.
A este contexto de polémica institucional se suma recientemente el Ayuntamiento de Jaén, que ha decidido que el Colegio de Arquitectos redacte las bases para un concurso popular destinado a la creación del logotipo turístico de la ciudad, una tarea que, según expertos en diseño, debería ser realizada por profesionales del diseño gráfico.

María Espejo (JM+), concejala de Cultura, Turismo y Fiestas de Jaén, ha querido salir del paso de esta polémica haciendo una serie de declaraciones que han servido para incendiar, más si cabe, este tipo de actuaciones llevadas a cabo por instituciones públicas. Entre sus palabras menciona que “estamos acostumbrados a que los distintos gobiernos gasten enormes cantidades de dinero en logos que cambian cada vez que entra una nueva corporación.”
También menciona que “este concurso tiene el objetivo totalmente diferente: Ahorrar dinero para siempre a la ciudad de Jaén” y sigue diciendo “este concurso permite hacer todo lo contrario: estabilizar por una vez por todas el logo representativo turístico de la ciudad de Jaén”
Según la edil jienense la estabilidad se consigue “Primero: alejando de la vida política lo que es el concurso y sus bases. Segundo: Pueden participar todos los Ciudadanos y Ciudadanas de Jaén, Colegios Profesionales, Alumnos de Escuelas de Arte. Todo el mundo que tenga interés puede participar en este concurso.”
“El jurado está compuesto en 2 fases: La primera: por diseñadores gráficos y también representantes del mundo del turismo. La segunda: estará compuesta por todos los grupos políticos con representación”. Y añade que “es un concurso apolítico, consensuado, que concursa toda la ciudadanía y que los representantes turísticos, gráficos y los artistas de Jaén también serán los protagonistas de este concurso”
Concluye que “en breve presentaremos las bases que nadie las ha leído en la cuales se leerán los beneficios económicos y de seguridad que conllevan para nuestra ciudad”
Opinión y reflexiones.
Coincido con Víctor Palau, director y editor de Gráffica en muchos aspectos de su crítica a la gestión del Ayuntamiento de Jaén, que podéis leer completamente en el siguiente link: María Espejo frente al espejo, por Víctor Palau. Su crítica evidencia el menosprecio que sufre el colectivo de diseñadores gráficos en este tipo de encargos institucionales y reconoce que es un hecho habitual el cambio de logos entre los diferentes gobiernos: “Es tan habitual este proceder de cambiar los logos cuando un político llega al gobierno que en el fondo nos alegra que penséis que las cosas se arreglan cambiando un logo. La imagen de una ciudad es algo más que un logo. Incluso podría decir, como bien saben los especialistas en Branding, que el logo es lo de menos.” También deja claro que “Los proyectos de branding son flexibles, dinámicos, cambiantes y en mejora constante. Es decir, que lo que realmente importa no es que se ‘estabilice’ sino que se ‘dinamice’. Es decir, invertir en ello todo el tiempo. Una marca que no cambia con el tiempo es una marca muerta.” Y concluye que “Así que lo de ‘estabilizar’ no es una buena idea.” en referencia al plan de intenciones de María Espejo con la nueva marca. También hace especial hincapié en un punto que a mí me parece muy importante y que está relacionado con el peso político de la decisión final “Es tan apolítico que los políticos van a ser los que decidan. Realmente lo que querías decir es que es un concurso ‘apartidista’, pero está claro que los políticos vais a ser los que toméis la última decisión. Los políticos que sabéis muchísimo sobre diseño. Bien. No hay fisura en este plan.”
En cuanto a la calidad y el coste económico de la ejecución e implantación del nuevo diseño apela la frase de Ralf Speth que dice “si crees que un buen diseño es caro, debería ver el coste de un mal diseño”, en clara alusión al objetivo de la edil por sacar adelante un concurso cuyo objetivo es “Ahorrar dinero para siempre a la ciudad de Jaén”.
Por supuesto toda su crítica tiene como objetivo hacer ver que el intrusismo es una amenaza clara para los colectivos especializados, en este caso el de los diseñadores gráficos, y que hay que sentarse con ellos para tomar este tipo de decisiones estratégicas que no pasan obligatoriamente por un cambio radical, sino que puede haber otras alternativas que sirvan para sumar a la ya existente.
En definitiva, poner en marcha el lanzamiento de una nueva marca o el rebranding de una existente no debe ser un capricho político sino una necesidad evaluada con especialistas. Está claro que son actuaciones muy apetitosas que dejan huellas de un gobierno, pero hay que pensar en el objetivo final no es el rédito político sino la consecución de los objetivos que se marcan con tales propósitos. ¿Os imagináis a una empresa cambiando de imagen cada vez que llega a ella un nuevo gerente? Sería una locura ¿no? Pues esto es lo que está pasando en la vida política con muchos cambios de gobierno.
